Elección de un cruce para la colocación de semáforos

La instalación de señalización luminosa en una intersección puede responder a múltiples causas, pero dos son las principales:

  • Ordenar de manera controlada los flujos vehiculares que ingresan al cruce. 
  • Mejorar la seguridad de automotores y peatones. 

¿Cómo se elige dónde instalar un semáforo?

Generalmente, la elección surge a partir de una nómina de posibles emplazamientos donde ya se han detectado problemas, como:

  • Accidentes de tránsito. 
  • Cruces peligrosos. 
  • Necesidad de regular velocidades vehiculares, entre otros. 

A partir de esa lista inicial se establecen prioridades. Sin embargo, estas no siempre responden únicamente a criterios técnicos, ya que las demandas de la comunidad —legítimas en la mayoría de los casos— pueden llevar a las autoridades a modificar el orden previsto en el plan de obras.

De semáforos aislados a sistemas coordinados

Cuando se instalan los primeros semáforos en una zona urbana, suelen funcionar de manera aislada.
Pero a medida que aumenta la cantidad de cruces señalizados, surge la necesidad de sincronizarlos para reducir demoras y detenciones, implementando las conocidas “ondas verdes”.

Para lograrlo, es necesario realizar trabajos adicionales:

  • Infraestructura de interconexión (ductos y cables). 
  • Instalación de un equipo maestro, encargado de regular a los controladores locales. 

Aunque estas tareas no son visibles para el ciudadano, son fundamentales para brindar un servicio eficiente.

¿Qué es un sistema de señalización luminosa?

Un sistema está conformado por un conjunto de intersecciones semaforizadas, operadas de manera sincronizada desde un equipo maestro o comando.
Este equipo envía órdenes a los controladores locales mediante un circuito eléctrico de interconexión, permitiendo implementar programas de ondas verdes tanto en una sola vía como en una red completa de arterias.

¿Por qué es tan importante la integración de cruces?

La correcta programación de las ondas verdes permite:

  • Reducir el tiempo de recorrido en un tramo determinado. 
  • Disminuir el número de detenciones, mejorando el confort y el nivel de servicio. 
  • Optimizar los costos operativos, gracias al menor tiempo de viaje y la reducción en el consumo de combustible. 

En conjunto, la integración semafórica se traduce en movilidad más fluida, segura y eficiente para toda la comunidad.